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ISAQUE PINHEIRO

Entrevista con Isaque Pinheiro

ENTREVISTA

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ENTREVISTA ISAQUE PINHEIRO

CULTURA DEL ARTE / 2019

R.C: esta es tu primera exposición en solitario en la Galería Art Nueve. Bajo el título “Había una piedra en medio del camino” presentas una serie de esculturas de mármol donde la incertidumbre de dos espacios se hace evidente. ¿Cómo ha sido trabajar para ti en este espacio que desconocías?

I.P: pasa muchas veces antes de presentar algo en un espacio que no conoces. Es normal hacer un ejercicio de acondicionamiento del espacio mediante imagen en internet, con planos, etc. Eso pasa muchas veces. A veces después consigo visitar el espacio, pero otras veces no.

R.C: tu obra se centra en un proceso creativo muy concreto. En este caso, que presentas esculturas, son todas realizadas por ti mismo, aunque en ocasiones puedan parecer ready made. El objeto lo es todo.

I.P: si, yo trabajo al contrario del ready made porque esto es coger algún objeto que ya existe y descontextualizarlo o contextualizarlo en un contexto artístico. Yo construyo todos los objetos. Lo que presento no existía, yo lo hago.

R.C: estos objetos que trabajas, en muchas ocasiones generan formas arquitectónicas que juegan con el propio espacio. A la hora de realizar una obra, ¿buscas estos efectos o, por el contrario, te interesa más la arquitectura como formas naturales?

I.P: no busco la arquitectura, sino que las formas que se generan después son las que me interesan. No es que yo esté enfocado en la arquitectura, en algo que piense de inicio. Es una obligación, si yo voy a ocupar un espacio tengo cuidar la arquitectura. Pienso que muchas veces hay una intención de presentar el trabajo por el concepto y tengo que ver como adaptar eso al espacio. Ahí es donde tengo que cuidar la arquitectura.

R.C: dentro de tu obra, lo materiales que utilizas cobran gran importancia. Vemos como trabajas con numerosos soportes como la madera, el mármol, cerámica, acero, etc. ¿Qué determina el uso de uno u otro material?

I.P: pienso que hay dos maneras de funcionar. Una es en la que el concepto de trabajo define cual es el material que voy a utilizar, es decir, si quiero algo que trasmita brutalidad no voy a utilizar el vidrio o el cristal. Pero también pasa lo opuesto, es decir, que la técnica sugiere un concepto. Entonces hay dos maneras de funcionar, o el concepto sugiere el material o el material sugiere el concepto o la técnica. Como yo soy, que hago todo y me gusta hacerlo e incluso es difícil encontrar a alguien que lo haga como yo quiero, estas dos formas de trabajar son muy importantes. Por eso gasto mucho tiempo en el taller.

R.C: por lo tanto, en muchas ocasiones es la obra la que sugiere el material que vas a utilizar. Pero en otras, el material es el que da paso a la obra, como, por ejemplo, en Até muros se fazem em mármore donde las marcas del mármol te guían para realizar un mapa…

I.P: sí. Y, por ejemplo, otra de ellas, Glória #2, es el proceso contrario. Empecé a querer hablar de la emancipación del artista en la Grecia antigua, que no formaba parte de la clase intelectual, entonces me acordé de utilizar el mármol, usar un altar, llamarlo gloria… ahí el concepto genera el material.

R.C: A la hora trabajar de esta manera. ¿Cuál de las dos formas tiene más peso en tu obra?

I.P: los dos. Incluso yo pienso que en occidente están muy separados los conceptos de quien hace y quien piensa. Para mi eso es un error y un problema de nuestra sociedad occidental. Para mi es importante que los dos estén casados.

R.C: Como has comentado hacer y pensar son dos elementos separados que buscas unir de nuevo. Mediante el pensamiento generamos reflexiones, pero con la técnica no solo se crean elementos físicos, sino que también se puede dar respuesta a numerosos fenómenos sociales. Quizá hoy día no exista esa equivalencia entre ambas acciones y siempre una prevalezca sobre la otra. ¿Cómo buscas generar esa paridad?

I.P: si, busco unirlos a toda costa. Incluso estoy en el taller trabajando y estoy pensando. Tienes que pensar para trabajar. Ahí es donde aparece la dualidad material y concepto. A veces en una exposición no puedes saber que existe ese trabajo de hacer y pensar, pero disfrutarás de la técnica. Pero esa es una de las características del arte contemporáneo. Si no tienes un texto o si no lees los libros de teoría no comprendes que pasa. Es justamente eso, tienes que leer para comprender la obra, pero al menos disfrutaras de la técnica.

R.C: Para ti el arte no solo se debe producir, sino que debe ser contemplado. Si no se muestra la obra, para ti ésta está inacabada. Incluso en tu obra “Memoria #1” juegas con ese proceso. La obra permanece oculta dentro de la caja hasta que ésta es abierta. Vemos como pensar y hacer se unen en este proceso y junto con la contemplación del espectador se completa lo que para ti sería el proceso creativo.

I.P: si, claro. Hablaste bien, esa parte de contemplar hace que el espectador disfrute de la técnica o del mensaje. Y después pensar la obra, intentar comprender lo que el artista está queriendo hacer. En la serie “Memoria”, el público puede formar parte de la obra, es interesante. Ahí tal vez se explique un poco lo que estás diciendo. Imagina una exposición con obras de estas en la que el público puede cerrar, abrir… el espectador se integra en la obra porque forma parte de la performance y, ésta, forma parte de la obra. Es perfecto.

Yo al final llegue a pensar que podría desenvolver esta historia con estas cajas y más performativa, aquí en la galería. Pero sabes como es la cabeza que esta siempre yendo más allá y al final tienes ya la exposición montada. Al final se queda para otra.

R.C: Conociendo tus obras desde tus inicios, se observa como con los años has ido evolucionando a elementos mas refinados. Trabajas siempre en torno a las mismas preocupaciones e intereses, pero vas evolucionando en el tratamiento del material y en las obras. ¿Hasta que punto, las producciones anteriores influyen en los nuevos procesos de creación?

I.P: influyen totalmente, no sé por qué. No se explicarte por qué. Pero tengo una cosa muy clara en mi cabeza que es un dibujo de la evolución de mi trabajo y seguramente se desenvuelve en espiral. Me parece que es de fuera para dentro, pero de eso no estoy seguro. Me gusta experimentar muchas cosas, probablemente para mucha gente seré un artista con falta de coherencia e incluso a veces hasta para mí, pero al final siempre comprendo cómo están ligadas mis diversas experiencias. Siempre paso al lado de lo anterior, vuelvo a lo mismo, pero pasando cerca. No es lo mismo pero pasa al lado. Es una evolución técnica y conceptual. Por eso digo que la evolución es en espiral, los círculos son cada vez mas cortos y van pasando al lado de lo que ya hice.

R.C: ¿No te preocupa que esa espiral pueda volver al inicio o que esas líneas puedan juntarse y que, a día de hoy, puedas llegar a hacer una obra que ya hiciste hace años?

I.P: probablemente por una cuestión de preconcepto nunca lo haga. Si voy a hacer una cosa y pienso que hace veinte años atrás hice lo mismo, entonces no lo hago. Tal vez por preconcepto. Pero no debería tener ese preconcepto. Tal vez si fuera completamente libre podría quebrar la espiral.

R.C: El espacio y el tiempo son dos elementos muy influyentes en la historia del arte. En tu caso, ambos se encuentran muy presentes. ¿Buscas generar un diálogo con el espacio expositivo en el que dentro se encuentre el espectador?

I.P: sí. Yo sé que el espectador hace parte de mi trabajo porque es el que completa la obra con la contemplación. Además, es interesante cuando ves publico de más en la galería empiezo a estar nervioso porque no consigo ver las obras ni la exposición. A veces me incomoda. Prefiero que vengan durante la exposición, como yo hago con mis amigos cuando me interesa una exposición. Si voy a la inauguración después vuelvo para limpiar todo y verlo bien todo.

R.C: Es muy interesante como todo lo que hemos hablado hasta ahora consigues llevarlo a la práctica en esta exposición. ¿Cómo surge “Había una piedra en medio del camino”?

I.P: todo empezó con dos piedras en el camino, que además viene de un poema encantador de Drummond. Realmente empezó con dos obras que ya existían, Até muros se fazem em mármore y Glória #2. Surge justamente por esa dualidad de proceso que hemos hablado, esos opuestos. Por un lado, una pieza del mapa que la imagen de la piedra sugiere una vista aérea, con las manchas que sugieren el declive del terreno, la ciudad, un mapa, la técnica del mármol… en definitiva, que todo viene dado por la imagen de la piedra. Y, la otra, donde quería hablar de la emancipación del artista que sigue hasta hoy y como ya dije, ese concepto me sugiere usar el mármol, la madera… Como hemos hablado, esos dos conceptos de trabajar aparecen como dos piedras en el camino. Yo tenía esas dos piezas hechas y, a partir de ahí, quise hablar un poco más.

R.C: En esta exposición, “Había una piedra en medio del camino”, se puede ver como generas un espacio en conjunción con la galería. Presentas un lugar de paso con los diferentes elementos dispuestos que a su vez nos ayudan a salir. Un mapa, una puerta… un espacio de incertidumbre, colocas al espectador en medio del tiempo y el espacio, provocas algo que se encuentra entre, como las piedras en el camino.

I.P: es una forma de funcionar. Yo siempre estoy entre dos cosas, como hacer y pensar. Incluso a veces acostumbro a decir que hay varios Isaque, no dos ni tres, sino varios. Y no sé si se crea una narrativa o no, que no es lo que más me preocupa, pero si es verdad que surge una puerta en medio del camino, la bandera de la exposición…