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ANTONIO GONZÁLEZ

Antonio González, nacido en Alicante, es un artista multidisciplinar que trabaja en mayor medida la pintura y escultura. Su pintura, rápida y libre, busca que el espectador deje fluir su imaginación partiendo de los parámetros que el presenta. En esta exposición, “El Ruido Blanco”, en la galería Art Nueve de Murcia presenta junto a su pintura una, por primera vez, escultura. Una simbiosis de su obra que sin duda genera mayor diálogo y consolidación de sus pensamiento.

ENTREVISTA

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ENTREVISTA ANTONIO GONZÁLEZ

CULTURA DEL ARTE / 2017

Rodrigo Carreño: Cuéntanos un poco tus inicios en el mundo de la pintura. ¿Fue a través de formación académica? ¿O mediante otros medios?

Antonio González: Bueno, yo nací en Alicante. Siempre me ha gustado pintar, desde pequeño siempre he querido pintar. Ha sido una cosa inherente en mí, no ha sido algo que haya surgido de la nada. Tal vez en la adolescencia, cuando eres más consciente de la cosas tienes más libertad de dedicarle el tiempo que quieres. Dispones de tu tiempo para gestionarlo mejor.

Yo empecé a pintar en la calle, haciendo grafiti. Es el momento de mayor decisión, cuando puedes decidir y gestionar tu tiempo. A partir de aquí empecé a dejar la calle y a pintar en espacios más cerrados hasta los 24 años. Con esta edad comencé a trabajar con Luis Adelantado, donde estuve 6 años. Más tarde le dediqué más tiempo a la pintura pero en un sentido más privado. Pintaba más o menos, pero nada era público. Luego me vinculé de nuevo con el mundo del arte trabajando con L21 y con Mikel Alzueta

R.C: Ya sea pintura o escultura siempre nos encontramos con las líneas, las formas geométricas y las composiciones monocromas. Un ejercicio de repetición donde varías la escala y la estructura, pero mantienes la esencia y la idea. ¿A dónde pretendes llevarnos? ¿Qué quieres mostrar al espectador?

A.G: Hay una reducción formal a nivel cromático y a nivel de elementos intencionadamente. Esto me permite con pocos elementos acceder a las preocupaciones más importantes para mí. Esta reducción formal me permite de una manera muy limpia y muy clara acercarme a problemas espaciales, de color, de composición sin necesidad de trabajar con más elementos ni disfrazar la obra. Es una pintura algo descarnada pero es por la efectividad que tiene esta reducción formal y cromática. Es cierto que trabajo mucho con la dualidad de blanco y negro o con el monocromo, pero también utilizo los colores básicos. Me interesan mucho los colores y el lugar que ocupan pero no tengo tanto interés en su tono sino en el lugar o la formal que ocupan. Es por efectividad y por tiempo. Trabajo de una manera muy instintiva y con mucha rapidez. Me gusta la libertad que me da trabajar sin una preparación previa de lo que voy a hacer. Tengo unos elementos básicos y con estos elementos recombino y recombino para enfrentarme a diferentes problemas. No necesito nada más ahora mismo.

R.C: ¿Qué sentido tienen los colores para ti? ¿Y las líneas y sus direcciones?

A.G: Para mí el sentido del color es el de un elemento para combinar. No le doy un valor simbólico a los colores en un momento dado, ni si quiera las formas tienen un valor simbólico. Es la abstracción del lenguaje, el inicio del lenguaje pictórico. Es lo más esencial e intento que se mantengan con cierto hermetismo. No intento aproximarme a imágenes o elementos más reales. Intento que todo se mantenga en un punto donde la pintura todavía es pintura.

El sentido es el de generar una situación determinada, hablar de las propias capacidades de la pintura y como se puede recombinar entre ella. Para mí poner un punto y una línea significa crear una situación determinada con la posibilidad de generar un pensamiento interesante. Que la pintura permanezca viva.

R.C: Por otro lado, es evidente la ausencia de figuración y hasta de narración en tu obra. ¿Intentas guiarla hacia los márgenes y la periferia de la pintura, es decir, hacia una metapintura?

A.G: Si, para mí es fundamental que la pintura se mantenga en un estado esencial. Para mí es suficiente que la pintura hable de sí misma, del acto de pintar, y de lo pintado.

R.C: Pero, a la vez que te alejas de la figuración, buscas lo geométrico y dotas de hipnosis tu obra, te detienes en los detalles, en los gestos… ¿Qué puedes decirnos sobre esto?

A.G: Me interesa mucho el gesto. Es una pintura geométrica pero gestual. Me gusta la imperfección y el azar. En el gesto podemos encontrar esta libertad de lo gestual, no está dirigida la pintura en el sentido que no predefino con anterioridad. Es una pintura instintiva, es inevitable que el gesto participe de este instinto, si no tendría que pensar cómo voy a distribuir cada elemento. Eso me quita el descubrimiento, para mí no hay una planificación con anterioridad. Sí que hay un trabajo anterior que te da recursos para trabajar, no parto de cero, pero no tengo una planificación de lo que voy a realizar. Entonces la manera más directa y más rápida es el gesto, lo manual, lo sencillo. Es más un resultado de una manera de trabajo.

R.C: Con esta forma que me cuentas de trabajar, una vez realizada una obra ¿desechas muchas porque no te ha sorprendido, por falta de ese descubrimiento que has comentado por trabajar sin planificación?

A.G: Si, como no sabes muy bien lo que vas a hacer sí que es cierto que cuando terminas a veces obtienes algo que no es lo que buscabas. Pero, desde mi punto de vista, tener un objetivo te lleva también a cierta frustración y a cierto intento de lograr esa idea sin éxito. Muchas veces si consigues huir de la idea de lo que quieres hacer hay un descubrimiento que a veces cuesta asimilar. Es cierto que tienes que dejar reposar las obras pero con el tiempo y con lejanía puedes descubrir cosas que no habías planeado. Cuando te alejas del trabajo y desaparece la idea, queda el resultado. Este ya puede interesarte o no. Por eso suelo descartar bastantes cosas y suelo encontrar bastantes cosas interesantes. Depende del tiempo que lleve trabajando sobre una cosa.

R.C: Has comentado al inicio de la entrevista como te iniciaste en la calle y con el grafiti como forma de expresión. ¿Crees que esta forma de pintura te ha podido influir tanto en el uso del spray como material tanto en el modo rápido de su pintura?

A.G: Si, el grafiti por las circunstancias en las que se realiza del espacio urbano tienes que trabajar muy rápido. Utilizo spray y esmalte sintético entre otros materiales. De alguna manera sí que me ha influenciado porque tal vez tienes una cercanía con determinado material de trabajo que se utiliza tanto para pintar un coche o una obra de arte. Por esto me siento próximo a ello, es muy familiar.

R.C: Pasando ahora a hablar sobre la influencia que tienes en diferentes aspectos ¿En qué medida valoras la influencia en tu obra de artistas como Robert Motherwell, perteneciente al expresionismo abstracto?

A.G: Siento que estoy influenciado por prácticamente todo, desde el diseño industrial hasta el diseño de moda. Todo son cosas que me aportan, también el cine, la filosofía, la poesía. Todo me influye. A nivel formal el expresionismo abstracto siempre me ha interesado, hasta por la forma gestual. Ceo que todo es importante en el desarrollo del pensamiento de mi trabajo.

R.C: Otro estilo que podríamos asemejar a tu obra es la abstracción geométrica donde destaca la figura de Kandinsky. Éste teorizó sobre el punto y la línea, entre otras formas geométricas. Otorgó de significado a estos dos elementos que dispuestos de sus diferentes formas venían a tener diversos sentidos. Has comentado como tú no buscas realizar este juego de sentidos, sino que prioriza la intuición ¿estamos por lo tanto ante todo lo contrario de lo que hicieron estos artistas como Kandinsky?

A.G: Yo no doto a estos elementos un sentido racional ni un carácter determinado, pero sí que es cierto que tal vez pueda tenerlo en un momento dado. Pero no parto de esto a la hora de trabajar y disponer los elementos en el cuadro. Es un proceso totalmente instintivo. A partir de lo realizado se puede teorizar pero ahí ya no me meto tanto, no me interesa a nivel personal. Creo que de alguna manera esto te coacciona en la búsqueda porque tiene un significado predefinido antes de hacerlo. Yo busco algo más primitivo, que luego se puede teorizar, pero no de partida.

R.C: Hoy día hablar de la muerte de la pintura es redundar sobre un tema que durante años ha estado ya muy machacado. Pero es curioso como a pesar de estas ideas, todavía existen artistas que reflexionan sobre ella y mediante su trabajo mantienen a la pintura en un buen lugar. ¿Consideras que tu trabajo contribuye a esto? ¿Abogas por una mayor importancia de la pintura, a pesar de esta anunciada muerte?

A.G: Yo nunca he pensado que la pintura haya muerto, lo que sí que es cierto que se ha hablado de eso. De alguna manera uno de los argumentos que se ha utilizado es que la pintura no ha encontrado nuevos lugares o no está reinventándose. Yo no considero que sea tan importante esa reinvención de la pintura, creo que lo importante es la reflexión utilizando la pintura, el desarrollo de un pensamiento. Es como el lenguaje, ¿cuantas frases se han dicho por millones de personas? Nadie dice nada original, pero se sigue hablando porque el lenguaje es un medio de comunicación y nos ayuda a expresarnos. Lo importante no es sí uno ha dicho o ha dejado de decir. Yo creo que con la pintura, o con el arte en general, pasa lo mismo. Sigue siendo un medio de reflexión válido, al menos para mí. Es todo una visión externa a la pintura, la pintura es así y siempre será así, luego se podrá perder el interés o no.

R.C: Además de trabajar la disciplina de la pintura, también tienes obra dentro de la escultura. Otorgas a las esculturas una dimensión espacial y temporal, que quizá no puedas imprimirla en la pintura. ¿Este doble dialogo crees que reafirmar tu posición y tu discurso?

A.G: Pueden ser independientes. La escultura es para mí bastante reciente, siempre he utilizado la pintura incluso con cierto volumen. Pero escultura propiamente dicho como estoy haciendo ahora es algo reciente. Para mí es una manera de abordar las mismas preocupaciones y pensamientos pero de otra manera. Lo veo totalmente ligado a mi pensamiento, no a una disciplina. Para mí lo realmente importante es el pensamiento, la herramienta es un poco la pintura o la escultura.

R.C: Eres un artista joven y hoy día el tema de los estudios no se lleva como hace años. Un estudio en la actualidad es un espacio abierto y hasta visitable. ¿Puedes hablarnos un poco de tu estudio y tú forma de entender esta nueva esencia? ¿Qué te parece esta apertura del espacio al espectador donde se pierde ese misticismo de ver ya la obra final?

A.G: Yo, personalmente, tuve primero dos estudios en Valencia y desde el comienzo siempre han venido a mi estudio coleccionistas a hacerme una visita y a ver el espacio de trabajo. Nunca he trabajado delante de nadie, necesito cierta soledad y no me gusta ser observado mientras trabajo. Pero sí que viene o invito a la gente a mi estudio a que vean mi trabajo. Es algo más, me parece que es algo que está bien. Actualmente yo tengo el estudio en un pueblo de Alicante. Es un pueblo muy pequeñito y bastante inaccesible en el que paso largas temporadas retirado. A nivel personal me gusta estar sin nada más en lo que pensar y sin distracciones. En este caso es un esfuerzo para la gente acceder a este estudio pero bueno, siguen viniendo de vez en cuando visitas. Yo no tengo ningún problema.

R.C: A pesar de tu juventud has expuesto ya en otros países como Francia, Italia, EEUU, Méjico, etc. Ahora llegas a Murcia en tu primera exposición individual en Art Nueve, bajo el título “El Ruido Blanco”. ¿Qué esperas de esta exposición donde por primera vez unes pintura y escultura? ¿Qué crees que te aporta?

A.G: Si, he estado en muchas ferias internacionales y alguna exposición internacional en México y otros sitios.

Espero un poco compartir mi trabajo y mis preocupaciones. Hacerlo público para el que quiera acercarse a disfrutar y contemplarlo. Son trabajos realizados entre 2015 y 2017, las esculturas son de finales de 2016 y principios de 2017. Es por esto que es la primera vez que expongo escultura. Como a través de la escultura se ponen otra vez de relieve las mismas preocupaciones creo que puede ayudar a ver con más claridad la misma preocupación. En la pintura se puede ver esa preocupación pero verlo en la escultura puede ser más esclarecedor en un momento dado.