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ALEJANDRA FREYMANN
El pasado 24 de octubre me reuní con Alejandra en la Galería Art Nueve con motivo de su exposición “Centro de Gravedad”. Ya estaba el proyecto montado y todo preparado para la inauguración esa misma noche. No solo se presentaba su obra, sino que se inauguraba también el nuevo espacio de la galería. Una cita doble muy importante. Ella algo nerviosa pero con muchas ganas de inaugurar. Yo con intención de conocerla mejor y adentrarme en su obra. Sin duda, una obra fascinante. Y el resultado de todo, a continuación…
ENTREVISTA
ENTREVISTA ALEJANDRA FREYMANN
CULTURA DEL ARTE / 2017
RODRIGO CARREÑO: Me gustaría empezar por una pregunta directa, ¿qué es la pintura para ti?
ALEJANDRA FREYMANN: Es el lenguaje que yo he elegido para desarrollar mi proyecto personal. Podría haber sido otro, pero desde el principio he tenido muy claro que eso era lo que quería hacer. También considero que es una práctica muy exigente y a lo mejor por eso me cuesta salir un poco de la pintura y el dibujo.
R.C: Trabajas en mayor medida la pintura, a veces el dibujo, pero no has usado otro tipo de disciplinas. Y desde tus inicios te desenvuelves siempre en este ámbito. ¿Eras de las pocas artistas de tu generación que practicaba la pintura? ¿Por qué?
A.F: Es una sensación que tenía al principio, cuando estaba en la facultad y no pintaba casi nadie. Luego al salir al mundo exterior, con los años y que gente de mi generación empezó a ser más visible. pude conocer otros compañeros que habían tomado la misma decisión. Me hizo ver que no estaba tan sola como pensaba al principio. A veces cuesta encontrarte con la gente que hace lo mismo que tú.
R.C: Tu pintura es muy característica. Dentro de tus orígenes mexicanos, ¿qué influencia puede tener este hecho en tu obra? ¿Además, por que otros aspectos o artistas te sientes influenciada?
A.F: Además de mexicana soy belga. Me crie en Bélgica y seguramente si ha tenido algo que ver esa mezcla aunque sea de forma inconsciente. La primera infancia es fundamental. Supongo que sí, tanto por una parte lo misterioso más cercano a México y por otra la estética belga de día nublado y oscuridad. Vamos yo creo que sí. También soy una persona muy nostálgica y creo que esos años en Bélgica guardan un recuerdo muy especial.
Respecto a otros artistas, hay muchísimos que me influyen. Desde Giotto, Fra Angelico, Piero della Francesca hasta el surrealismo, que me ha interesado mucho. También encuentro referencias en la literatura, en el cine…
R.C: Pasando ya a hablar de tu obra, presentas unos espacios donde la abstracción se mezcla con la figuración. De esta manera creas paisajes donde animales, plantas o figuras humanas son los que le dan espacialidad a la obra. ¿Cómo es este juego que realizas? ¿Para ti, has comentado alguna vez, el arte contemporáneo es un como un juego?
A.F: Si pero no solo el arte contemporáneo, cualquier manifestación artística tiene un punto lúdico. Al fin y al cabo estas jugando con varios elementos a ver qué ocurre. Son juegos con el lenguaje, con distintos tipo de lenguaje.
Para mi es una manera de intentar comprender el mundo y de medirlo. Por muy complicado que pueda ser nuestro mundo y nos empeñemos mucho en especializarlo todo, al final lo que hay es lo que hay. Cielo, tierra, piedras y animales. Y es lo que somos. Incluso en nuestras ciudades tan modernas y con todo este nuevo universo digital y tecnológico al que nos precipitamos al final estamos hechos de lo mismo
R.C: Como hemos comentado, dentro de esos elementos que usas aparecen animales, plantas… ¿Introduces algún elemento más actual, más tecnológico en tu obra?
A.F: Elementos tecnológicos no se sí meto, pero objetos más humanos como libros o zapatos, sí. Todavía no he metido una tele o un móvil. Creo que no he metido nunca nada tecnológico, de nueva tecnología. Algún coche o avión si he introducido en mi obra, pero de nueva tecnología creo que no.
R.C: Dentro de estos espacios y lugares, lo que predomina casi en mayor medida es el vacío. Pero no un vacío peligroso, que acecha, sino un vacío sereno y tranquilo. ¿Cómo consigues esto?
A.F: Por una parte me resulta un reto conseguir eso. Mi tendencia muchas veces es contar muchas cosas, pero lo que no cuentas es muy importante también. Ahí es donde entra el vacío. A veces también son retos que impongo para conseguir más tensión en la obra, hablar sin hablar.
R.C: En tus obras te gusta dejar muchas cosas sin contar, no ser específica en los temas. Incluso tu misma no sabes que ocurre. ¿Ligas este hecho a la importancia del lenguaje y tu gusto por la literatura en relación a tus obras? ¿Qué importancia le das entonces al mensaje donde en muchas ocasiones no aportas toda la información? ¿Cómo entiendes este hecho?
A.F: Esa información no existe. No es algo deliberado, aunque a veces sí. Por lo general intento comunicar la idea tal y como me viene. Me considero la primera espectadora y para poder trasmitirlo de la forma más fiel posible no me gusta adornarlo. Mi forma de trabajar es muy intuitiva y me dejo llevar por mecánicas parecidas a la de los sueños, el mensaje que transmito es el que es. Hay múltiples posibles lecturas, no hay una que diga lo que significa cada cosa. Es lo más interesante, es lo que hace que la obra esté viva para mí también. Que yo pueda luego volver a verla y volver a interpretarla.
R.C: Una vez que finalizas una obra, como has comentado, la dejas abierta a nuevas interpretaciones. ¿Pero también la dejas la posibilidad de añadir o eliminar algún elemento?
A.F: Pues por lo general no, pero a veces me pasa. Es peligroso cuando una obra de hace años vuelve a mi estudio, no sabe dónde se está metiendo. Ahora he estado revisando obras antiguas y están bien así como están, a la mayoría no les haría nada. También porque me parece que pertenecen a otro ciclo.
R.C: Actualmente el arte contemporáneo puede sentirse incomprendido por parte de la sociedad. En ocasiones hasta rechazado. ¿Por qué crees que se ha producido este hecho? ¿Cómo crees que influye esto a los diferentes agentes, en tu caso a los artistas?
A.F: Creo que ha sido así casi siempre, lo que pasa que siempre toca enfrentarse cada generación a ese hecho. Salvo excepciones, que siempre las hay. Por lo general el artista tiene que poner ese punto crítico con el mundo e intentar comprender las cosas que ocurren y eso nunca es fácil de digerir por el sistema. En mi caso no es realmente así, porque yo lo que hago es bastante amable. No hago ninguna crítica social, política ni nada de eso. Pero, sin embargo, por otra parte es pintura que hoy en día puede resultar demasiado clásico para los gustos contemporáneos.
R.C: En relación con este tema, para un artista es muy importante la valoración no solo del resto de agentes artísticos (críticos, comisarios, galeristas…) sino también la del espectador y su forma de actuar ante una obra de arte. ¿Tienes en cuenta al espectador a la hora de crear tu obra? ¿Qué pretendes generar en el espectador que se encuentra frente a tu obra?
A.F: A veces tengo en cuenta al espectador y a veces no. Por una parte el proceso creativo es muy solitario y personal, pero una vez realiza la obra es lo contrario. Además cuando estás realizando un proyecto muy específico para exponer el tal sitio sí que tienes eso en mente, pero de una manera diferente.
Lo que más me gusta respecto al espectador es que cada persona pueda ofrecer una lectura diferente de la obra.
R.C: ¿Cómo entiendes la experiencia del espectador frente a una obra de arte? Has comentado alguna vez que el espectador actualiza el arte… El presente actualiza y revive el pasado.
A.F: Yo creo que la mirada del espectador es la que realmente acaba significando la obra. Eso es lo que hace que una obra esté viva o muerta. Cuando una obra es demasiada hija de su tiempo muchas veces acaba desapareciendo muy pronto. Porque cuando uno hace un comentario sobre algo demasiado concreto o demasiado histórico de una forma totalmente abierta esa obra la comprende la gente de su tiempo y ya está. Se convierte en algo hermético para el espectador del futuro por ejemplo. Sin embargo toda la obra que va sobreviviendo a la historia del arte es la que el observador puede volver a comprender de otra manera. Es una segunda vida. Como nosotros vemos un Velázquez no tiene nada que ver que como lo veía la gente de su tiempo. Nuestra mirada le aporta un significado nuevo.
R.C: Consideras entonces que tu obra en un futuro tiene más facilidad de ser revitaliza que una obra con crítica social, política…
A.F: Pues puede ser, no lo sé. También a lo mejor luego esa obra más social y crítica puede dar al espectador futuro muchas pistas de cómo era la vida en esta época. Tiene que existir un poco de todo. Pero eso ya como sean los humanos en el futuro, no lo sé…
R.C: Pero dentro de esto, si tienes la consciencia de la atemporalidad del arte.
A.F: Si, eso pienso. Me interesa mucho el tema de la temporalidad, me parece muy sugerente.
R.C: Hemos hablado del lenguaje y le mensaje y hasta de la posición del espectador frente a una obra de arte. ¿Crees que esta exposición, “Centro de gravedad”, puede resumir todos estos conceptos? Presentas obras donde el espectador se encuentra frente a un juego, el vacío, frente al lenguaje, lo simbólico…
A.F: Si, son los elementos con los que he jugado con esta serie. Igual llevándolos un poco al extremo. Tanto la idea de vacío, como la idea de lo narrativo que la he intentado llevar a un punto jeroglífico como intentando hacer desaparecer la escena más ilustrativa y realmente buscando más ese signo del lenguaje.
También es como un juego realmente, en el cuadro grande donde aparecen todos los elementos con los que he ido jugando todos estos años de repente dije, quiero verlos como un catálogo y que cada uno haga sus propias ideas.
R.C: Se trata de una exposición pensada para este espacio y con obra nueva, ¿no es así?
A.F: Si, está pensada para la galería. Algunos cuadros son los primeros que empecé hace un año y son más narrativos. Todo vino en un momento de crisis personal con lo que hacía, me estaba costando demasiado salir de los límites que yo misma me había impuesto desde el principio. Pero claro ¿hacia dónde vas? Entonces después de darle muchas vueltas y tener sueños muy oscuros sobre el origen de la vida en la tierra pinté en base a esa idea. Me gusta mucho fantasear sobre aquello y ver a través de un agujero cuando en la tierra había energía pero no había vida. A partir de ahí fui profundizando en esa idea de vacío en la que se van juntando las partículas y así nació el resto de la exposición.
R.C: En el otro espacio OM, el antiguo espacio de la Galería Art Nueve, presentas también una serie de diseños y dibujos. ¿Son composiciones antiguas o también obra nueva relacionada con la exposición?
A.F: Son casi todos antiguos menos tres que hice con motivo de la exposición. Pero casualmente casan súper bien con los antiguos. Son dos proyectos que se complementan aunque allí se pueden ver diseños más antiguos.
R.C: Para finalizar, una pregunta sobre la situación del arte contemporáneo en España. ¿Cómo ves en estos momentos el panorama artístico español?
A.F: Pues no lo sé, porque es muy difícil ver las cosas desde el momento en el que estás. No hay mucha perspectiva. Pero creo que estamos asistiendo a un cambio que atañe a todo y es muy palpable que hay una forma de hacer las cosas que se está muriendo. Creo que estamos dentro de ese proceso pero no te sé decir. Me parece muy difícil de ver. Me parece que vivimos en un mundo loquísimo y no lo entiendo. No te puedo contestar a eso. No soy ni optimista ni pesimista, hay días que pienso bueno seguro que el cambio es a mejor, y hay días que pienso bueno nos vamos para abajo. No tengo una opinión.