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MANUEL M. ROMERO
Manuel M. Romero (1993, Sevilla) inauguró el pasado día 7 de junio de 2023 su segunda exposición individual en Murcia en la galería Art Nueve bajo el título `Antes del blanco´. La mañana previa a la inauguración pude conversar con él sobre su obra y su nuevo proyecto.
ENTREVISTA
ENTREVISTA MANUEL M. ROMERO
CULTURA DEL ARTE / 2023
Rodrigo Carreño: En primer lugar, me gustaría acercarme a tus inicios ya que provienes de Andalucía, una comunidad con mucha tradición artística y sobre todo en pintura. ¿Cómo fueron tus primeros pasos?
Manuel M. Romero: como bien dices Sevilla es una ciudad que tiene una tradición pictórica bastante notoria y eso a alguien que está propenso por sus cualidades o por sus intereses es algo que hace que fluya muy fácil. En mi caso, es algo muy orgánico, desde el típico juego de niños que comienza con dibujos y tratando la plasticidad como algo para pasar el tiempo hasta el día de hoy. Casi siempre ha sido la actividad principal y sin ningún tipo de contratiempo. No ha habido nada épico ni familiar. No tengo referencia directa, ni en mi familia nadie se ha dedicado a las artes. Pero sí que entendía que era la forma de pasar el tiempo, de jugar, de entender la imagen. Ha sido todo muy fácil, muy natural.
R.C: Como proceso creativo, ¿qué es lo que más te interesa de la pintura?
M.M.R: es curioso porque además es un proceso de trabajo que creo que podría verse abordado desde otras técnicas y quizá no lo descarte en un futuro. Pero desemboco en la pintura por esta casuística, que de una manera u otra me llevo a ella. La forma de trabajar que yo tenía, cuando era niño y no me dedicada profesionalmente a esto, me vino muy bien casi de forma terapéutica para concentrarme. Pero sinceramente caí en la pintura porque el contexto me lo facilitó, pero seguramente podría haber abordado los mismos elementos desde técnicas diferentes.
R.C: Tu trabajo se encuadra claramente dentro de la pintura. Una pintura calmada donde el blanco y el negro son predominantes ¿Qué te interesa de estos dos colores?
M.M.R: si ponemos un punto de partida dónde yo ya comienzo a trabajar de una forma más profunda y con una investigación más densa; para mí, de los primeros pasos y quizá más importante que tomé en mi carrera fue ir despojándome de un montón de elementos que durante ese proceso azaroso y natural que hablábamos antes se te van añadiendo a la maleta. Así, de las primeras decisiones que tuve fue la de ir sacando cosas de esa maleta. Entonces cuando empiezas a deconstruir la imagen y a reducirla a elementos muy básicos acabas entre otras cosas eliminando prácticamente todo, entre otras cosas las figuras, el fondo y los colores. Todo esto se puede debatir porque en realidad es muy complejo trabajar una pintura sin fondo, figuras y sin acudir al color, aunque sea de una manera muy sutil. Pero en esencia sí que fue el germen de que ahora busque la síntesis y esa imagen silenciosa que cuenta mucho con pocos elementos… entre otras cosas que utilice colores muy básicos como el blanco y el negro.
R.C: Se trata de una pintura abstracta donde el color es el protagonista a simple vista, pero realmente el proceso de creación es muy relevante en tu obra. Un trabajo en el que parece que vas quitando capas a la pintura hasta quedarte con lo esencial, pero que a su vez refleja el paso del tiempo. Son obras que tardas muchos meses en acabar… Espacio y tiempo se juntan en tus obras.
M.M.R: para mi es importante asumir que son superficies que documentan. En el momento que yo comprendo eso, que la pintura no es simplemente un elemento representativo, sino que tiene un registro o incluso que puede describirte otras situaciones que no están dentro del marco o de la imagen que estás viendo, es en ese momento cuando empiezo a asumir que el estudio tiene una presencia y un protagonismo decisivo en el proceso y en el futuro de cada imagen que creo. Entonces sí, por supuesto, al final lo que estoy haciendo son pinturas que son capsulas del tiempo que recogen mi vivencia con el estudio, mi vivencia con los soportes, la vivencia de los soportes entre sí, la vivencia del espacio con el tiempo… es como una amalgama de situaciones que pasan dentro de un límite acotado espacial, que es el estudio, y que al final desembocan en este tipo de imágenes.
R.C: Tú trabajo en el estudio es muy importante en tu obra, incluso puede llegar a verse reflejado. Puedes contar un poco cómo son tus procesos creativos y por qué es tan importante para ti el estudio.
M.M.R: mi estudio es como una huerta, está lleno de semillas que están por todos lados. Todo el suelo y todas las paredes tienen pequeños elementos que yo sé que a posteriori, con ese desgaste y ese tránsito y deambular de mi persona con el espacio, generarán superficies o plásticas que sé que me van a interesar. Hay una propuesta mía hacia el espacio que después desemboca en sitios diferentes, pero sí que hay una conciencia de que proponiendo y colocando los soportes de determinadas maneras sucederán cosas que yo rescataré con el tiempo. Por eso decía que las piezas duran meses de producción. No porque esté meses insistiendo en una misma superficie, por eso también el título de la exposición `Antes del blanco´, sino por la idea de una pintura que se articula antes de conocer los límites del soporte. `Antes del blanco´ alude a ese blanco de la imprimación de la tela cuando todavía no has intervenido nada. Lo que yo hago con esta serie de piezas es subrayar que hay un momento más importante antes de que conozcas los límites del soporte que es ese momento en el que eres consciente de que el espacio y la vivencia del estudio ya está pintado antes de que tengas claro el resto de los pasos que vienen en el proceso.
R.C: Esta forma de trabajar refleja una clara relación con todos esos elementos que se encuentran en tu estudio. ¿Cómo es la relación con esos elementos y con el estudio? ¿De qué manera interactúas con ellos para obtener el resultado de tus obras?
M.M.R: no es una intención clara de trasladar los elementos a la pintura porque entonces estaría trabajando como un pintor que pinta un bodegón. Es algo más orgánico, es como un engranaje que va articulándose solo hasta que hay un momento que, por temas plásticos, de ritmo y de tensiones, va teniendo cierta coherencia. A partir de ahí yo sigo trabajando la pintura como la trabaja cualquier persona que trabaja la imagen, estudiando los límites del soporte, tratando temas compositivos y de textura… Pero sí que el inicio es como un azar muy controlado por mi mirada y mi reflexión sobre lo que está pasando. Después sí que hay un momento que eso ya tiene una cierta autonomía que ya es cuando yo me pongo a quitar o a añadir porque no siempre es una pintura que se añade, sino que es una pintura de la que se sustrae mucho material. Cuando tú ves las piezas que aparentemente son muy pulcras y limpias dentro de que tienen una huella y un rastro de insistencia, al final el estudio es muchas veces el sobrante de toda esa energía que se vuelca en una superficie bidimensional y acaba generando un resto, un sustrato del que yo me sigo alimentando para otras piezas.
R.C: ¿Nunca has pensado usar esos sobrantes para hacer un cambio de registro y usar esos elementos en obras tridimensionales? Al final son elementos que forman parte del proceso y de tu obra, aunque hayan sido desechados para algunas composiciones.
M.M.R: El transito es inevitable porque yo estoy manipulando objetos, incluso el propio cuadro yo lo trato como un objeto ya que la tela no tiene bastidor y yo la trabajo en el suelo. Hay un momento en el que estoy pintando, pero realmente estoy manipulado objetos. Entonces la traducción de eso a la instalación o la escultura es inevitable. Yo lo sé, simplemente que entiendo que es algo que surge. Es inevitable porque si se ven imágenes de mi estudio hay muchos objetos que tienen impregnado ese carácter que a mí me interesa que tengan las pinturas. No sé cuándo ni cómo, ni si llegará. Pero yo espero que sí, a mí me supone un aliciente. Todo ese tipo de cambios originan después modificaciones en tu obra.
R.C: Tus obras se alejan de la velocidad que rige nuestra sociedad actual. Son obras que transmiten pausa, dejan ver esos procesos de trabajo constante y sosegados que realizas en el estudio. ¿te interesa enfrentarse o alejarte de esa vorágine de sociedad que vivimos actualmente?
M.M.R: es algo no intencionado. Es una reflexión a la que yo llego a posteriori cuando me pongo a analizar el por qué estas imágenes son de este tipo y no son de otro. Claramente hay una descripción de la realidad desde un lado opuesto al que surca este tiempo. Además, es algo que me interesa. Es una realidad con la que convivo en el estudio, yo desde que bajo al sótano donde tengo el estudio los ritmos cambian. Aunque yo pinte rápido o genere en un ritmo más acelerado nunca tiene nada que ver con lo que está sucediendo fuera, con la producción de las imágenes contemporáneas. Es algo que tiene un freno intrínseco.
R.C: Trabajas siempre con composiciones bastante grandes y muy pequeños. ¿Por qué esta dualidad tan opuesta en los tamaños?
M.M.R: sí, es un contraste. Lo raro, y que estoy intentando un poco familiarizarme con ello casi como un reto, son los tamaños intermedios. Lo de los tamaños no deja de ser lo que hablábamos antes sobre el objeto, es una forma de relacionarte con un objeto. Cuando es muy grande ese objeto te aborda a ti y cuando pasa al contrario, que es muy pequeño, eres tú el que lo manipula con mucha facilidad. Es un juego de roles en el que participas de una manera u otra, los enfrentamientos son muy directos. Las piezas grandes son así porque me lo permite el tamaño del estudio. Es algo que me pasó cuando trasladé el estudio a otra zona, que los formatos fueron agrandándose. Además, esto se juntó con la idea de pintar desde el suelo, como he comentado. Entonces se produce un proceso dinámico en el que las piezas pasan del suelo a la pared y de la pared al suelo varias veces y hay un momento en el que literalmente yo estoy dentro de la pieza y estoy componiendo desde un plano diferente al plano vertical de la pared. Por eso me interesa que sea lo suficientemente grande como para formar parte de la obra.
R.C: Para finalizar, comentar un poco la exposición que presentas hoy en Artnueve. ¿Qué trabajo has triado?
M.M.R: todo el trabajo es nuevo y elaborado en concreto para esta exposición. Ya hemos comentado el tema del título, `Antes del blanco´, donde subrayo el momento en el que la pintura todavía no tiene conciencia de ser si quiera pintura. Es una exposición que hace hincapié en el momento en el que yo no tengo claro dónde va a desembocar la pintura, pero el estudio ya tiene una presencia con los elementos y materiales que se relaciona entre sí. El blanco elude a ese momento cero en el que la tela está con la imprimación y el artista no ha añadido nada todavía. Yo quiero darle la importancia a ese momento cuando todavía no se ha pintado nada, pero la pintura ya está elaborándose. Tiene que ver con la inmaterialidad de la pintura, con la imagen que nace en el pensamiento y después se traduce en algo objetual.
Hay una primera sala principal en la que he intentado que haya un silencio visual con solo tres piezas. Quiero que se genere la idea en la que el espectador se acerque para descubrir todos los elementos. Hay muy pocos elementos aparentes, pero cuando te acercas ves las huellas y elementos y momentos que tienen esas imágenes. Este montaje es la manera de evidenciar cualquier trazo que parezca mínimo, dejando las obras aisladas en un contexto prácticamente vacío donde ganan un protagonismo que ni yo en el estudio puedo visualizarlo porque las paredes tienen el mismo carácter que tienen las obras. Pero cuando se sustrae de su contexto y lo enfrentas a un blanco impoluto como el de la sala, cualquier mínima mancha que en el estudio pasa desapercibida aquí gana un protagonismo increíble.
Después está la sala de dentro, algo más informal. He propuesto un montaje donde hay tres piezas que dialogan de forma directa con la idea de todos esos recursos que yo tengo a nivel explicativo y de referencias dentro del estudio. La pintura que se expande y se contrae, la versión de dibujo, el papel que convive con la obra en el suelo y acaba formando parte de la obra….